CRÓNICA DE UNA MAGNÍFICA TARDE
Amanecía el miércoles 16 de marzo con dudas en lo meteorológico ya que la noche de antes había estado lloviendo. Pero lejos de frenar el afán de los cofrades, el agua caída venía a refrescar los rostros algo tensos por el nerviosismo de la espera.
Se acercaba la hora establecida y el bullicio en el colegio sube en decibelios a medida que los pasillos se llenan de infantil alboroto buscando las papeletas de sitio. Allí era un revuelo de manos que intentaban refrenar a duras penas la vitalidad de los pequeños y componerles a cada uno aquí su hábito, allí su túnica, a ésta el costal o a aquella la mantilla.
Y a las cinco y treinta, como por milagro, hace su aparición la cruz de guía que inicia la procesión.
En ese momento, en el abigarrado mar de gentes que esperan en la salida se produce el silencio que causa la admiración. Acompañan a la cruz dos faroles penitenciales y la bandera de la cofradía, todos ellos portados por hermosísimas nazarenas con hábito, negro, cíngulo blanco, peineta y mantilla a juego.
A continuación hace su aparición la Banda de Los Canitos, que al unísono redoble de sus tambores y toques de corneta anuncia la aparición del primer paso de la Cofradía.
Y llega el momento sublime: A toque de trompeta comienza los sones de La Marcha Real y aparece el paso de la Cruz, a hombros de sus braceras. Es de admirar el exorno floral que lleva, representando un Calvario de Claveles rojos, tocados de lirios morados y siemprevivas.
Este año es de reseñar que debido al auge que está tomando nuestra procesión se ha contado con la colaboración de Floristería Natura de Pozoblanco que nos ha traído la primavera en todo su esplendor.
Le siguen a la cruz, los capiruchos de la cofradía con sus túnicas de riguroso morado precediendo al paso de La Virgen, porteada por sus braceros de forma magistral, donde se notaba la mano de la capataz que tanto esfuerzo ha puesto en sus ensayos. Y es a la salida de ésta imagen cuando la admiración llega al culmen, ya que las margaritas que se elevan en florones en su paso, compiten con la diáfana luz de la tarde para iluminar las mejillas de la titular.
En ese momento, la cofradía no tiene palabras para agradecer la colaboración desinteresada de una nutrida representación de «Los Tolitos«, que hicieron las delicias de todos los presentes, y le dieron un empaque impresionante a la estación de penitencia, dejando en el aire el esbozo de su clase que derramarán a chorros en la próxima Semana Santa.
Trascurrió toda la procesión entre el respeto de la cofradía y el gozo de los espectadores hasta que terminada su estación de penitencia hicieron los pasos entrada triunfal en el recinto a los sones del Himno Nacional.
Nada de esto hubiera sido posible sin la participación de las madres tutoras, y todas aquellas personas que han colaborado con el Ampa Manuel Cano para que la ilusión de nuestros niños en sus tradiciones se vea un año más realizada.








